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Transformación integral en AMEXTRA

Por: Kim Rathjen

 

Recientemente regresé de mi décimo viaje para visitar a Amextra, un aliado del ministerio de la Iglesia Luterana Immanuel. Mi primer viaje fue cuando era participante de un grupo liderado por nuestra anterior pastora, Susan Weave, y en los viajes subsecuentes, visité nueve veces la comunidad de Lomas de San Isidro, en la periferia de la Ciudad de México; dos veces al Centro Agroecológico Pej’pem, cerca de Palenque, Chiapas; además de cuatro o cinco visitas a la comunidad de Tultitlán, en el Estado de México; lideré en total siete grupos de aproximadamente 40 personas de la Iglesia Immanuel, e incluso hice una visita con mi familia, ¡y otra yo sola!

 

La relación entre Amextra y la Iglesia Luterana Immanuel tiene más de 35 años. Uno de los primeros pastores de la Iglesia, Gary Peterson, tuvo una gran amistad con una de las personas que fundaron Amextra. Desde el principio, los grupos de la Iglesia realizaron viajes para visitar y ser testigos de su trabajo. Yo he visto, a la comunidad de Immanuel ser transformada por esta alianza.

 

El lema de Amextra es “Cambiando vidas, transformando comunidades”, y las tres personas que fundaron Amextra (Eugenio, Pepe y Omar), basaron la organización bajo el concepto de Romanos 12:1-2, en el cual, el apóstol Pablo habla acerca de la transformación que Dios crea en nosotros cuando adoramos a Dios a través del servicio.

 

El modelo que Amextra aplica es el del liderazgo de servicio. Cuando son invitados a una comunidad, el equipo de Amextra comienza un proceso de escucha para ayudar a las personas a conocer sus propias expectativas para la comunidad, y ayudarles a identificar sus dones y habilidades para trabajar en conjunto para lograr sus objetivos. Este es un proceso en constante evolución y cambio.

 

 

La Iglesia Immanuel ha tenido una larga relación con la comunidad de Lomas de San Isidro, (anteriormente conocida como Cartonlandia, porque las casas estaban construidas con cajas de cartón y escombros). Construir un Centro Comunitario, instalar una clínica dental y una cocina, ayudar con las necesidades financieras, proveer de computadoras, realizar horas de trabajo en el huerto urbano e interactuar con mujeres y niños… en la Iglesia Immanuel, hemos desarrollado una profunda conexión con la comunidad, y actualmente, los fondos de beneficencia donados a través de la Iglesia ayudan a pagar los salarios de las personas que acompañan en los procesos de Transformación Integral en Lomas de San Isidro.

 

Durante la pandemia, la mayoría de las actividades en Lomas se detuvieron porque las personas de la comunidad se quedaron en sus casas para evitar el riesgo de contagio, o bien porque se mudaron con familiares en otras partes del país, ocasionando que se perdieran varios liderazgos locales. 

 

Los productos de herbolaria y del huerto están en pausa, pero Amextra está comprometida con la comunidad y ha iniciado nuevamente el proceso de escucha para conocer las necesidades de la población en esta nueva realidad. Han vuelto a realizarse actividades con los niños y las niñas, como el apoyo con tareas escolares o el acceso a computadoras y laptops para tomar las clases en línea y aprender de manera remota.

 

Mariana ha trabajado por 10 años en la comunidad de Lomas de San Isidro, y actualmente es la coordinadora del Centro Comunitario. Ella ha desarrollado fuertes relaciones con la gente de la comunidad, y fue así que le compartieron que la violencia doméstica había aumentado durante la pandemia. Ahora, hay dos miembros adicionales en el equipo de Amextra para trabajar en la comunidad brindando talleres tanto en escuelas como en el Centro Comunitario, y dando atención psicológica personalizada a quienes experimentan violencia doméstica. Durante nuestra visita, jugamos con los niños, trabajamos en el huerto urbano, y escuchamos y aprendimos sobre los desafíos que enfrentó la comunidad en estos dos últimos años.

 

En este viaje, también volamos al sureste de México para visitar el Centro Agroecológico Pej’pem, el cual es un espacio manejado por Amextra, donde se brinda capacitación para proyectos productivos con manejo agroecológico. Los talleres ayudan a que los productores/agricultores locales aprendan sobre técnicas ecológicas para cultivar alimentos, a cocinarlos de maneras nuevas y emocionantes, a lidiar con los desechos humanos y sobre la retención de agua en la selva tropical.

 

Amextra también trabaja con apicultores, capacitándolos para el manejo adecuado de las abejas y para el aprovechamiento de la miel para generar ingresos, y apoya con la compra de miel a precios de comercio justo para que los y las productoras puedan ganarse la vida con esta difícil profesión. 

 

Durante este viaje, nuestro grupo participó en un taller de elaboración de dulces, el cual también se imparte a los productores y productoras para que puedan hacer dulces con la miel y así obtener mejores ingresos.

 

La última Campaña Capital “Building Up”, organizada por la Iglesia Immanuel, incluyó una donación benevolente de 40,000 dólares para cubrir las necesidades del Centro Agroecológico; la mayor parte del donativo se empleará para llevar electricidad, pues actualmente solo una pequeña parte se obtiene con paneles solares y con un pequeño generador que se usa con moderación. La electricidad proveerá de oportunidades para aumentar el impacto en el Pej’pem y con las capacitaciones ahí impartidas.

 

El trabajo de Amextra está ayudando a la transformación de comunidades y a cambiar las vidas de las personas en México; estoy segura de eso después de diez visitas. También ha sido un privilegio caminar junto con los miembros de la Iglesia Immanuel, quienes han podido cambiar gracias a las experiencias vividas con y en Amextra. 

 

Dios también me ha transformado a través de mis visitas a Amextra a lo largo de los años. Ha crecido mi comprensión de cómo servir a los demás dándoles dignidad y albedrío; y mi comprensión de los problemas relacionados con la pobreza, la inmigración, la historia de la explotación en México y en mi propia comunidad, e incluso lo que significa «ayudar», ha sido influenciada por mis experiencias con Amextra. 

 

Mi comprensión de mi lugar en el mundo como sierva de Dios también ha cambiado. Creo que todos estos cambios en mi vida han sido obra de Dios a medida que me acerco más a la persona que Dios quiere que sea, viviendo y sirviendo en el mundo que Dios creó, y estaré eternamente agradecida por este regalo de la relación entre la Iglesia Immanuel y Amextra.

 

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